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El origen de las matemáticas: unas flores diseñadas hace 8.000 años

El origen de las matemáticas se remonta mucho más atrás de lo que solemos imaginar. Mucho antes de la aparición de los números escritos, algunas comunidades humanas ya desarrollaban formas de pensamiento matemático prehistórico que se manifestaban en el arte, la organización del espacio y la repetición de patrones. Un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén ha encontrado una de las evidencias más antiguas conocidas de este tipo de razonamiento: los motivos florales de ciertas vasijas de la cultura Halaf, datadas hace unos 8.000 años, muestran patrones geométricos y secuencias numéricas sorprendentemente sistemáticas.

Cerámica Halafiana con patrones geométricos que muestran pensamiento matemático prehistórico.

El estudio, publicado en Journal of World Prehistory, analiza la decoración de estas cerámicas procedentes del norte de Mesopotamia y propone que sus diseños no eran meramente ornamentales, sino el resultado de una comprensión intuitiva de conceptos como simetría, proporción y duplicación, elementos fundamentales del pensamiento matemático.

El hallazgo revela que estos pobladores dominaban conceptos de matemáticas algo más complejas. Y sorprende, porque en la época a la que corresponden estas piezas arqueológicas todavía no se habían inventado los números propiamente dichos. Aparecieron en la misma región, unos 2000 años más tarde, cuando los sumerios inventaron la esritura cuneiforme.

La cerámica Halafiana y su contexto histórico

La cultura Halaf se desarrolló durante el Neolítico, aproximadamente entre el 6100 y el 5100 a. C., en una región que hoy corresponde al norte de Siria, el sureste de Turquía y el norte de Irak. Es conocida por su cerámica finamente decorada, considerada una de las más elaboradas de su época.

Estas comunidades agrícolas ya mostraban una notable capacidad para organizar el espacio visual, algo que va más allá del simple impulso estético. La repetición ordenada de motivos geométricos sugiere que existía una estructura mental capaz de reconocer regularidades, una base imprescindible para el desarrollo posterior de las matemáticas.

Flores, patrones y secuencias numéricas

Lo que hace especialmente relevante este hallazgo es que los motivos florales analizados siguen progresiones numéricas claras, como 4, 8, 16 y 32 pétalos, distribuidos de forma regular alrededor de un centro. Esta secuencia no parece aleatoria.

Los investigadores sostienen que estas decoraciones reflejan un proceso consciente de división del espacio en partes iguales y de duplicación progresiva, dos operaciones fundamentales de la aritmética básica. No se trata aún de matemáticas formales, pero sí de una evidencia sólida de razonamiento numérico.

Este tipo de patrones se repite en diferentes piezas y contextos, lo que refuerza la hipótesis de que estamos ante una convención cultural compartida, no ante elecciones individuales aisladas.

¿Podemos hablar de matemáticas antes de los números?

Aunque no existían sistemas de numeración ni escritura matemática, estos hallazgos apuntan a una forma temprana de aritmética visual. La capacidad de reconocer, reproducir y transmitir patrones implica una comprensión abstracta del número, incluso sin símbolos.

En este sentido, estas cerámicas representan un estadio muy temprano de lo que hoy llamamos historia del pensamiento matemático, anterior incluso a las tablillas sumerias.

Arte y matemáticas en el mundo prehistórico

La relación entre arte y matemáticas es profunda y antigua. En muchas culturas prehistóricas, el arte fue el medio principal para expresar ideas abstractas: ciclos, simetrías, proporciones y orden.

Los diseños Halafianos encajan dentro de esta tradición. No solo embellecen los objetos, sino que materializan ideas matemáticas en formas visuales fácilmente reconocibles y reproducibles. Esto conecta con estudios actuales sobre etnomatemáticas, que analizan cómo distintas culturas desarrollan pensamiento matemático fuera de los sistemas académicos modernos.

Implicaciones para la historia de las matemáticas

Este descubrimiento obliga a replantear el relato tradicional sobre el origen de las matemáticas. En lugar de surgir de forma repentina con la escritura y la contabilidad, las matemáticas parecen haber emergido gradualmente a partir de prácticas culturales, artísticas y cognitivas mucho más antiguas.

Las flores diseñadas hace 8.000 años no son solo decoración: son una huella temprana del pensamiento abstracto humano, una prueba de que la mente matemática existía mucho antes de que alguien escribiera el primer número.

Las cerámicas de la cultura Halaf constituyen una de las evidencias más antiguas de pensamiento matemático prehistórico conocidas hasta ahora. A través de flores y patrones geométricos, estas comunidades dejaron constancia de una comprensión intuitiva del número, la simetría y la proporción.

Este tipo de hallazgos no solo enriquecen la historia de las matemáticas, sino que también nos recuerdan que el pensamiento abstracto es una capacidad profundamente arraigada en nuestra especie.


Este artículo se basa en la investigación arqueológica The Earliest Vegetal Motifs in Prehistoric Art: Painted Halafian Pottery of Mesopotamia and Prehistoric Mathematical Thinking, publicada por Yosef Garfinkel y Sarah Krulwich  (2026), en Journal of World Prehistory.