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En la Prehistoria hacían trepanaciones: aparecen evidencias de una cirugía cerebral de hace 10.000 años

Evidencias de una operación craneal hallada en El Pendón (Reinoso, Burgos)

Nos creemos el centro del universo. Pensamos que nuestra era digital, con su inteligencia artificial y nanotecnología, es el culmen del ingenio humano. Sin embargo, si echamos la vista atrás, nos encontramos con unos antepasados que, sin electricidad ni quirófanos esterilizados, ya desafiaban a la muerte. La historia de la cirugía no empezó en el siglo XIX; comenzó hace milenios, cuando los «Prometeos» de la Edad de Piedra se atrevieron a abrir el cuerpo humano para sanarlo.

¿Qué tipo de cirugías se realizaban en el Neolítico?

Técnica de trepanación empleada en la Prehistoria.

A menudo imaginamos la medicina prehistórica como algo místico o basado solo en hierbas, pero los hallazgos arqueológicos cuentan una historia distinta. Hace más de 10.000 años, nuestros ancestros ya practicaban lo que hoy consideraríamos intervenciones de alta complejidad.

En yacimientos de la Península Ibérica, como Can Tintorer en Gavà o el dolmen de El Pendón en Burgos, se han encontrado pruebas irrefutables. No solo trataban fracturas o heridas superficiales; realizaban auténticas amputaciones y, lo más sorprendente, trepanaciones craneales.

Procedimientos y anestesia en la cirugía craneal prehistórica

Orificio en un cráneo de un paciente de la Prehistoria.

¿Cómo se operaba la cabeza sin la tecnología actual? El instrumental quirúrgico prehistórico consistía básicamente en lascas de sílex o de obsidiana, materiales que, aunque rudimentarios, tienen un filo más cortante que el de los bisturís de acero modernos.

Existían principalmente tres métodos para acceder al cerebro:

1. Técnica de barrenado: perforación circular

Consistía en hacer una serie de pequeños agujeros en círculo para luego extraer la pieza de hueso central. Era un trabajo de precisión milimétrica para no dañar la duramadre.

2. El raspado óseo

Probablemente la técnica más segura. Se desgastaba el hueso poco a poco con una piedra afilada hasta llegar a la zona deseada. Era un proceso lento pero con menos riesgo de hemorragia súbita.

3. Incisión lineal o corte directo

Se realizaban cortes rectos que se cruzaban para retirar un fragmento cuadrado de cráneo.

¿Y el dolor? Aunque no tenían anestesia química, utilizaban plantas con propiedades sedantes como la mandrágora, la adormidera o incluso el cornezuelo del centeno en dosis controladas para inducir estados de semiinconsciencia.

Supervivencia a trepanaciones: ¿Por qué lo hacían?

Uno podría pensar que abrirle la cabeza a alguien en una cueva era una sentencia de muerte. Nada más lejos de la realidad. Según estudios de la investigadora de la Universidad de Valladolid, Sonia Díaz Navarro, la tasa de supervivencia era sorprendentemente alta, llegando en algunos casos al 90%. Lo sabemos porque los cráneos muestran crecimiento óseo posterior a la operación: el paciente vivió años después de que le abrieran el cráneo.

Los motivos no eran solo espirituales (expulsar «malos espíritus»). Muchas intervenciones buscaban aliviar la presión intracraneal tras un traumatismo o tratar migrañas crónicas e infecciones.

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