Durante siglos, los eclipses han sido mucho más que un fenómeno astronómico. Han despertado temor, rituales y explicaciones sobrenaturales que, pese al avance del conocimiento científico, siguen encontrando eco en pleno siglo XXI. España se prepara para una sucesión histórica de eclipses solares —con especial atención al eclipse total del 12 de agosto de 2026—, y con ellos resurgen preguntas antiguas: ¿por qué seguimos creyendo en supersticiones? ¿Qué hay detrás de los mitos asociados a los eclipses?

Por qué creemos en supersticiones sobre eclipses
La respuesta, según el psicólogo Fernando Blanco Bregón, profesor de Psicología Social de la Universidad de Granada (UGR) e investigador del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), tiene que ver con cómo funciona la mente humana. “Las supersticiones culturales no son tan diferentes de otros hábitos, costumbres, estereotipos o creencias que heredamos de nuestra sociedad a través de la cultura”, explica.
En el caso de los eclipses solares, esa herencia puede traducirse en conductas aparentemente irracionales, como evitar salir de casa o temer consecuencias catastróficas.
“Los humanos somos animales que necesitamos comprender nuestro mundo. Buscamos explicaciones a todo lo que ocurre. Cuando no tenemos explicación a mano, nos sentimos mal porque llevamos mal la incertidumbre y el azar, nos genera ansiedad. Por eso somos muy buenos buscando explicaciones y preferimos una mala explicación (he aprobado el examen sin estudiar porque llevaba un amuleto de la suerte) antes que una no explicación (las cosas suceden por azar, son impredecibles, no se pueden controlar)”, indica el investigador.
Este impulso, además, es universal. “Nadie está “a salvo”, porque las supersticiones son un subproducto natural de cómo funciona nuestra mente. No se trata de ser más o menos inteligente, más o menos formado o más o menos manipulable”, alega Blanco.
Mitos sobre eclipses: del miedo ancestral al fenómeno viral
Los mitos sobre eclipses tienen raíces profundas. El psicólogo Eparquio Delgado, divulgador científico, apunta también a un componente social en su difusión. “La gente que anticipa desgracias de forma pública, ¿por qué lo hace? ¿Realmente cree que pasará algo o consigue algo (dinero, reconocimiento u otra cosa) haciendo profecías agoreras? Tiendo a inclinarme por la última opción”, afirma.
En su opinión, el miedo al eclipse suele ser limitado: “Creer que la llegada de un eclipse traerá una catástrofe es bastante inofensivo, salvo para las personas que tomen medidas extremas para evitar ese supuesto desastre”.
El origen de las supersticiones: eclipses y culturas antiguas
Para entender estos miedos, hay que mirar atrás. La historiadora del arte Estela Ocampo, profesora de Teoría e Historia del Arte en la Universidad Pompeu Fabra, explica que muchas civilizaciones precolombinas ya predecían eclipses con precisión, pero los interpretaban como amenazas cósmicas.
“Pero la batalla era ganada por el Sol, que volvía a brillar en el firmamento restableciendo el orden universal. Este proceso, que producía incertidumbre, era acompañado muchas veces de ofrendas y sacrificios que ayudaban en la dramática batalla de restitución del orden existente entre el mundo humano y el suprahumano”, afirma.
Aunque hoy el conocimiento científico ha desmontado estas ideas, parte de ese imaginario sigue vivo. “Las sociedades indígenas actuales, herederas de las culturas originarias anteriores a la llegada de los europeos, mantienen vivas muchas de las creencias, entre ellas, la íntima relación entre los fenómenos astrales y la vida de los seres humanos y de sus sociedades. Evidentemente, su historia y su inclusión en contextos modernos ha modificado muchas de estas creencias, pero los eclipses siguen considerándose fenómenos ominosos durante los cuales pueden acaecer acontecimientos negativos”, señala Ocampo.
Eclipse solar 2026 en España: entre la expectación y los bulos
La llegada del eclipse total en España en 2026 ha reactivado también los temores contemporáneos. Durante el eclipse de 2024 en Estados Unidos, circularon relatos sobre supuestas dolencias físicas sin base científica.
El astrónomo Edwin Charles Krupp, director del Observatorio Griffith de Los Ángeles, lo ha vivido de primera mano. “El único temor específico con el que me he encontrado personalmente, tanto en persona como por teléfono, es el temor por un feto si la madre se expone al eclipse y fueron las madres quienes preguntaron”, recuerda.
“A menudo escuchan la información que indica que los ojos pueden sufrir daños si se mira al Sol parcialmente eclipsado sin un filtro adecuado y la comprensión incompleta de esa información los lleva a preocuparse de que el eclipse sea, en general, peligroso por razones que no les quedan claras”, añade.
Riesgos reales y riesgos imaginarios de los eclipses
El astrofísico Javier Armentia, exdirector del Planetario de Pamplona, subraya que el principal riesgo es otro: perderse el fenómeno. “Nos puede hacer perder el tiempo o perdernos un espectáculo que merece la pena, como el eclipse total”, destaca.
También advierte de posibles efectos indirectos: “Se pueden ver colapsadas por tener que atender a enfermos imaginarios que han leído sobre el tema y sienten todos los síntomas”.
Cómo combatir las supersticiones sobre eclipses
Frente a los mitos y supersticiones sobre eclipses, la ciencia sigue siendo la mejor herramienta, aunque no la más sencilla de aplicar. “Aplicar los criterios de racionalidad, desmontar los bulos, como decía la ley de Brandolini, resulta siempre mucho más complicado que propagarlos”, apunta Armentia.
Con la mirada puesta en los próximos eclipses visibles en España, el reto no será solo observar el cielo con protección adecuada, sino también hacerlo con espíritu crítico. Porque, más allá del espectáculo astronómico, lo que sigue proyectándose sobre la Tierra no es solo la sombra de la Luna, sino la persistencia de antiguos miedos adaptados a los tiempos modernos.





